Hoy al despertar no tenía la más remota idea de que iba a suceder el día de hoy y eso es algo curioso, pero primero escribiré todo lo que me pasó. De antemano les informo que no me encontré con Oprah ni que estuve detrás de cámaras del debate presidencial. No, mi día fue bastante común pero tuvo los pequeños detalles que hicieron de el un día único e inolvidable.
Para empezar debo deslindar que la noche anterior había hecho un plan para salir con Rafael (MI novio) a desayunar con su familia, por lo que me levanté temprano. Confieso que, como muchas veces, me costó mucho trabajo despertarme a una hora a la que no estoy acostumbrada a pararme y pues eso hacía que no estuviera llena de entusiasmo ni de energía, pero al final estaba contenta de que iba a ver a Rafa, y eso es lo que realmente importaba.
Al llegar a nuestro destino, que era el restaurante de un hotel en Reforma, nos sentaron en una sala de espera. El motivo por el cual fuimos a desayunar a un hotel en Reforma era que, por lo que tengo entendido, a los papás de Rafa les habían ofrecido un desayuno a cambio de hacerles una propuesta de venta de un tiempo compartido. Aclarando el punto proseguiré con mi historia. Mientras estaban esperando los papás de Rafa, su hermana y la amiga de su hermana, nosotros fuimos a la tienda de “souvenirs” del hotel en la que Rafa se estaba interesando en libros y periódicos que hablan acerca de la política, algo que no es raro en él (les confesaré que me encanta su “pasión” por esos temas aunque a veces sólo hable de eso, él hizo que me interesara y admitiré que aunque sé que estoy algo, muy, en la inopia con relación a la política, cada vez la encuentro un poco más interesante y me dan más ganas de investigar acerca del tema), entonces nos fuimos al restaurante del hotel. En ese momento ya estaba el “vendedor”, “agente de viajes”, no sé cómo llamarle. Cuando estábamos en la mesa empezó su labor de venta, me resultó bastante interesante la manera en la que hacía su trabajo, su expresión corporal, las preguntas que hacía, y el cómo se desenvolvía. Se me hacía chistoso ponerme en mi papel de “tercera” en la que ni me vendían nada a mí, ni me tocaba vender nada, sino únicamente presenciar el hecho y las reacciones del vendedor y de los papás de Rafa. Tuve la oportunidad de preguntarle al vendedor si no le perdía a eso, y que me aclarara lo que era un tiempo compartido, ya que yo no tenía muy claro el concepto de ello. Realmente se me hace un desperdicio comprar uno, pero ese es muy mi criterio y aunque pensé en darle mi punto de vista al vendedor, finalmente le iba a valer, además de que hubiera sido algo insolente de mi parte y por suerte, me considero una persona prudente hasta cierto punto, así que me enfoqué en escuchar…
Ya habíamos terminado de desayunar cuando Rafa y yo nos paramos a dar una vuelta debido a que sus papás y el mercader seguían en plena transacción. Primero dimos una vuelta por el hotel y subimos hasta el último piso, en el que sentí un poco de vértigo ya que eran 20 pisos y no es como que esté muy acostumbrada a estar en grandes alturas. Luego fuimos a investigar en dónde se encontraba la alberca del hotel, la cual estaba bastante pequeña, pero bonita; creo que fue lo mejor del hotel ya que el resto del edificio tenía un estilo bastante rústico y hasta lúgubre en mi opinión y para ser un hotel se sentía una cierta vibra de “no felicidad”. Suena bastante raro e inclusive tonto que diga eso pero cuando una persona se hospeda en algún hotel, por lo general éste tiene un ambiente de relajación, de comfort, de felicidad, de tranquilidad e incluso de calidez, cosa que no se podía transmitir en el que estuvimos. Probablemente intervenía mucho el factor de que es un hotel de ciudad al que sólo va la gente que se hospeda de entrada por salida, en la mayoría de los casos gente de negocios. Luego de haberle dado un recorrido a las zonas más relevantes del hotel nos sentamos en unos sillones de espera que estaban fuera del restaurante y nos pusimos a platicar, en eso salieron los papás de Rafa y dijeron que iban a ir a las oficinas, entonces nos fuimos a dar otra vuelta. Rafa y yo en nuestro mood de ”super badass” nos salimos del hotel y caminamos por el circuito por el que pasan las bicicletas en Reforma, era bastante bonito, no sólo porque nunca en mi vida había caminado por Reforma sino porque el ambiente era diferente a lo usual, todo estaba muy vívido, lleno de energía y buenas vibra. Me dieron muchísimas ganas de tener una bicicleta y dar una vuelta por todo el circuito. Fuera del hotel estaba el monumento a la Revolución así que aprovechamos que todavía le faltaba un ratito a los papás de Rafa con el vendedor para escaparnos un momento.
Cuando llegamos había una especie de fuente, que era más bien algo así como unos hoyos en el piso de los que salía agua cada cierto tiempo; Rafa y yo decidimos arriesgarnos (watch out) y cruzar corriendo esperando a que no ascendiera el agua mientras pasábamos por ahí. Afortunadamente cumplimos con éxito el objetivo de no mojarnos y fue entonces que comenzamos a caminar por el monumento, estábamos buscando la manera de bajar para ir al museo y cuando fui a preguntarle a un policía Rafa ya había encontrado la entrada, eso estuvo bastante chistoso..
Debo decir que en esos momentos yo me sentía llena de alegría y energía, muy en parte por haber estado ahí con Rafa, ya que él me hace muy feliz y realmente no había nadie en el mundo con quien hubiera preferido estar.
Bajamos a la parte del museo y dimos como una cuarta parte del recorrido bastante de prisa ya que teníamos un poco la presión de que la mamá de Rafa dijo que no nos podíamos tardar y que no nos podía hablar para avisarnos que ya había terminado, es por eso que no tuvimos oportunidad de darnos nuestro tiempo pero algo que me gustó mucho fue un momento en el que íbamos bajando la rampa abrazados y dándonos un beso y al mismo tiempo dijimos lentamente “te amo”; en verdad que hay momentos perfectos y ése. Ya nos dirigíamos de regreso y no quería que ese momento terminara porque de verdad que mi felicidad parecía interminable y sólo quería estar con él.
De regreso pasamos de nuevo por la “fuente” y esta vez no la cruzamos corriendo, sino caminando y en medio de ella, nos detuvimos y nos dimos otro beso (lo sé, SO HARDCORE!) arriesgándonos a mojarnos en cualquier momento, pero otra vez cumplimos con éxito la misión de no hacerlo..
Regresamos al hotel y aún no terminaban los padres de Rafa, entonces nos fuimos a sentar a una sala y esperamos hasta que terminaran, mientras esperábamos platicamos un poco acerca del fin del mundo y cosas por el estilo. Todo normal.
Finalmente terminaron sus padres y nos fuimos de ahí, en el camino de regreso iban platicando de la oferta del tiempo compartido y todo eso. Francamente no tenía para nada ganas de despedirme de Rafa pero él tenía que estudiar para sus exámenes y era necesario que ya no nos viéramos.
Al llegar a mi casa en lo que me estaba despidiendo de Rafa y de Andy su hermana, mi perrita saltó de la ventana que dejaron abierta y comenzó a chillar. En ese momento sentí horrible al verla así y la cargué para ver cómo estaba, a primera vista no noté nada y pues no la solté pero realmente me preocupé mucho por mi perra en ese momento. Rafa se fue y yo me quedé en casa con la perrita en brazos. Lo primero que hice fue llamarle a mi madre, la cual tenía el celular apagado. En ese momento quise llamarle a mi papá y fue cuando me percaté que le había dejado mi celular a Rafa, entonces le llamé y a los 3 minutos ya estaba afuera de mi casa con el teléfono, me dio pena haber hecho a la mamá regresarse pero sin el teléfono no le hubiera podido avisar a mis papás lo que había pasado. Le llamé a mi papá y estaba ocupado, le llamé a Edgar y no me contestó porque estaba en el trabajo. Llegué a pensar en llevarla por mí misma al veterinario de la colonia y pagarle la consulta y medicina con mi dinero pero en primer lugar, odio a ese veterinario porque ya me había matado a una perrita y en segundo lugar, mis padres me hubieran regañado. Me resigne a marcar, y marcar, y marcar hasta que entrara la llamada. Entró después de 5 minutos y le expliqué la situación a mi papá, el cuál me dijo que en ese momento se iban a dirigir a la casa y ya veíamos qué hacíamos.
Mientras llegaban yo intenté dejar a mi perrita en el piso a ver cómo reaccionaba, si se quejaba, si cojeaba y pues no, realmente no se quejó pero andaba como tristona y me andaba siguiendo para que la cargara. Seguramente le dolía mucho ya que no caminaba correctamente. En verdad que a mí se me partía el corazón de verla así, entonces no la solté y cuando la soltaba la trataba de recostar pero la pobrecita no se acomodaba, entonces volvía a mis brazos.
Por fin llegaron mis padres y me dijeron que pasaron por el veterinario y estaba cerrado, pero que traían una medicina para la perrita y una venda, entonces la vendaron, le dieron la medicina y me dijeron que al día siguiente la llevarían para hacerle una revisión a la perrita.
Todo quedó en un susto porque ya no se quejaba y al parecer ya todo estaría bien, la perrita no parecía mostrar síntomas de una fractura o algo grave ya que no lamía su patita, ni se quejaba, ni cojeaba completamente.
Con todo lo que pasó con mi perra, casi olvidaba la bonita mañana-tarde que pasé con Rafa, pero no la olvidé y bueno, después de eso me puse a ver las fotos de una pasarela de modas de liverpool, me dieron muchas ganas de ir de compras. Comí, me fui a mi cuarto y me quedé dormida.
Desperté justo cuando estaba comenzando el debate presidencial y lo comencé a ver. Mi opinión del debate no la expresaré porque realmente no importa mucho que digamos. Pero cabe destacar que estuve bastante entretenida en twitter en ese momento. Cuando terminó dejé pasar un rato y luego le llamé a Rafa por teléfono para ver qué le había parecido y para desearle buenas noches. Le llamé y me hizo recordar lo mucho que había disfrutado haber pasado una parte del día con él, entonces al terminar nuestra llamada me sentí demasiado tranquila y feliz.
Mi felicidad aumentó cuando mi mamá me dio la guía de estudios para ingresar a la UNAM, ya que he decidido que la comenzaré a estudiar desde el verano. Pero hay algo que aún no tengo completamente claro, si quiero estudiar medicina o una licenciatura en ciencias biomédicas. Espero que eso se vaya aclarando con el tiempo pero, me sentí completamente realizada al momento en el que mi madre me dio la guía.
Para concluir debo decir que el día de hoy, como lo mencioné en un principio, no tuvo algún acontecimiento muy trascendente que digamos, sin embargo cada uno de los pequeños detalles que viví el día de hoy me hicieron sentirme feliz, tranquila y completa. Por un día disfruté completamente sin preocuparme por el futuro y no digo que eso nunca me pase, sino que por alguna razón esta vez me dieron ganas de expresarlo.
Probablemente omití varios detalles del día, pero eso ya no importa. Lo realmente importante es lo que me dejó todo al final y con eso quiero concluir; lo más importante no es cada segundo del día, sino el conjunto que todos esos segundos forman y con lo que te quedes hasta antes de dormir. Eso es lo que verdaderamente importa. Yo estoy muy contenta con lo que tengo en este momento y redundaré diciendo que no me hace falta nada más. En parte siento que me sentí así por haber estado con Rafa, me dio la impresión que tenía que vivir ese momento que viví con él y que de verdad me faltan muchos momentos más que presenciar. Pero el expectarlos es una de las cosas que hacen que la vida llegue a tornarse interesante.
Normal Best Friends:
Me & my best friend:
(Source: unbroken-unshattered)
It keeps getting better and better every time I play it and I go like:
After a month, they play it on the radio and I am like:
I hear people singing it on the street and I look at them like
When I hear someone singing it with a wrong lyrics I am like
Then my friend approaches me to ask me if I’ve heard of that song he goes like
Feeling disappointed of him not being updated, I am like:
(Source: mballard)